Mejor edad para aprender idiomas: ¿cuándo empezar?

Cada vez es más habitual escuchar que introducir un segundo idioma demasiado pronto puede perjudicar el aprendizaje de la lengua materna y que lo mejor es esperar. 

Es una idea que puede parecer razonable y que muchas familias se plantean con toda la buena intención del mundo. Pero ¿cuál es realmente la mejor edad para aprender idiomas? ¿Hay que esperar a que un niño domine su lengua materna antes de empezar con el inglés?

La investigación sobre bilingüismo infantil aporta una respuesta más matizada: no es necesario esperar a que la lengua materna esté completamente afianzada para que un niño entre en contacto con otro idioma. Ahora bien, empezar pronto no significa que cualquier tipo de enseñanza sea adecuada a cualquier edad.

La mejor edad para aprender un idioma 

No existe una edad única que pueda considerarse perfecta para todos los niños. La infancia presenta determinadas ventajas para familiarizarse con una nueva lengua, especialmente con sus sonidos y patrones, pero la edad no es el único factor que determina el aprendizaje.

La frecuencia y calidad de la exposición, la metodología, la interacción con otras personas y la forma en que se adapta el aprendizaje a cada etapa también son importantes.

Por eso, cuando hablamos de aprender inglés desde pequeños, conviene distinguir entre entrar en contacto con una lengua y recibir una enseñanza formal e intensiva. Escuchar canciones, jugar, contar cuentos o comunicarse en inglés son formas de exposición temprana muy diferentes de convertir el aprendizaje en una asignatura estructurada.

Dos idiomas desde la infancia: una cuestión de exposición 

La investigación en bilingüismo infantil lleva décadas estudiando cómo los niños adquieren dos o más lenguas. Los resultados muestran que la exposición a diferentes idiomas durante los primeros años puede formar parte de un desarrollo lingüístico normal.

El investigador Fred Genesee, de la Universidad McGill, ha estudiado la adquisición bilingüe y señala que los niños pueden desarrollar dos idiomas sin que esto implique una interferencia negativa entre ellos, especialmente cuando cuentan con una exposición suficiente y significativa.

También es habitual que los niños que están aprendiendo más de una lengua mezclen ocasionalmente palabras o estructuras de ambos idiomas. Esta alternancia de código no significa necesariamente que estén confundidos: puede formar parte del proceso normal de desarrollo bilingüe.

Por su parte, las investigaciones de Patricia Kuhl sobre adquisición temprana del lenguaje han analizado cómo los bebés desarrollan su capacidad para distinguir los sonidos de diferentes lenguas. Durante los primeros meses y años existe una especial sensibilidad hacia los sonidos del lenguaje, lo que hace de esta etapa un periodo especialmente interesante para la exposición a otros idiomas.

En este sentido, aprender inglés desde pequeños puede facilitar:

  • Familiarizarse con los sonidos y la pronunciación de una nueva lengua desde edades tempranas.
  • Desarrollar una relación natural con el idioma, especialmente cuando el aprendizaje se produce mediante interacción y actividades adaptadas a su edad.
  • Acumular exposición a lo largo del tiempo, algo especialmente relevante para desarrollar progresivamente la comprensión y la comunicación.

Esto no significa que exista una edad límite para aprender una lengua ni que los adultos no puedan hacerlo. Significa que el aprendizaje temprano de idiomas presenta unas características propias que pueden aprovecharse mediante una exposición adecuada.

Lengua materna y aprendizaje temprano del inglés 

Aquí es donde aparece una de las principales confusiones.

La idea de que primero hay que consolidar la lengua materna y después introducir un segundo idioma está relacionada, entre otras corrientes pedagógicas, con la pedagogía Waldorf. Su planteamiento tradicional diferencia entre la adquisición natural de varias lenguas y la enseñanza formal de una lengua extranjera durante los primeros años.

Es una distinción importante porque exposición temprana y enseñanza formal no son exactamente lo mismo.

Un niño puede escuchar y utilizar otro idioma a través del juego, las canciones, los cuentos o la interacción con personas que lo hablan sin que esto suponga que tenga que recibir una enseñanza académica intensiva.

Por tanto, no hay una base científica que permita afirmar que un niño deba dominar completamente su lengua materna antes de entrar en contacto con el inglés. Al mismo tiempo, tampoco significa que cuanto más intensiva sea la enseñanza desde edades más tempranas, mejores vayan a ser necesariamente los resultados.

Empezar antes no siempre significa aprender mejor 

Esta diferencia resulta especialmente interesante a la luz del reciente debate educativo en Cataluña.

En 2026, un informe de Equitat.org, liderado por la investigadora Elisabet Pladevall Ballester, plantea revisar cómo se está enseñando el inglés en el sistema educativo catalán y propone concentrar la intensificación del aprendizaje a partir de los 8-9 años.

Entre los datos y conclusiones que recoge el informe destacan:

  • El bajo rendimiento en inglés aumenta del 14 % en 6.º de primaria al 25 % en 4.º de ESO.
  • El alumnado no alcanza los resultados esperados pese a acumular años de enseñanza escolar del idioma.
  • Parte del refuerzo del inglés se produce fuera del horario lectivo mediante actividades extraescolares.
  • El informe plantea revisar el modelo de enseñanza y propone intensificar el aprendizaje del inglés a partir de los 8-9 años.

¿Significa esto que los niños no deberían tener contacto con el inglés antes de los 8 o 9 años? No necesariamente. El informe analiza principalmente cómo organizar y hacer más efectiva la enseñanza formal del inglés dentro del sistema educativo.

La conclusión es más interesante: no basta con empezar antes. También hay que preguntarse cómo se enseña, con qué intensidad, con qué objetivos y qué oportunidades tiene el alumnado para utilizar realmente el idioma.

Cómo debe ser el aprendizaje del inglés en edades tempranas 

Si hablamos de niños pequeños, aprender inglés no tiene por qué significar sentarse delante de un libro y memorizar reglas gramaticales.

A estas edades, el contacto con el idioma puede apoyarse en situaciones comunicativas, juegos, canciones, cuentos y actividades adaptadas a su desarrollo. El objetivo es que el niño vaya familiarizándose con los sonidos y las palabras y, progresivamente, encuentre oportunidades para comprender y utilizar el inglés.

Desde TAU, nuestros profesionales parten precisamente de esta idea: la metodología debe adaptarse al niño y no al revés. En edades tempranas, aprender una lengua tiene que ser una experiencia comprensible, participativa y motivadora, en la que el alumno tenga oportunidades reales de escuchar y utilizar el inglés.

Por eso, en lugar de centrarse únicamente en memorizar vocabulario o aprender reglas gramaticales, una clase para los más pequeños puede trabajar especialmente:

  • La comunicación y la interacción, para que el niño empiece a utilizar el inglés de forma progresiva.
  • El juego y las actividades dinámicas, que permiten aprender de acuerdo con las características propias de esta etapa.
  • La escucha y la comprensión, fundamentales para familiarizarse con los sonidos, el ritmo y la pronunciación del idioma.
  • La confianza para expresarse, creando un entorno en el que equivocarse forme parte del aprendizaje.

Esta visión también permite entender por qué no existe una única respuesta a la pregunta sobre cuál es la mejor edad para aprender idiomas. El momento de empezar importa, pero también importa mucho qué experiencia de aprendizaje ofrecemos al niño.

El enfoque de TAU para aprender inglés desde pequeños 

No existe una edad mágica que garantice el aprendizaje de un idioma. La evidencia sobre bilingüismo infantil indica que el contacto temprano con otras lenguas es compatible con el desarrollo de la lengua materna y puede aprovechar las características propias del aprendizaje durante los primeros años.

Pero empezar pronto no lo es todo. La exposición debe ser adecuada, significativa y adaptada a la edad del niño. En otras palabras: la pregunta no es únicamente cuándo empezar a aprender inglés, sino también cómo hacerlo.

En TAU Formar no creemos en la metodología perfecta ni en las modas educativas aplicadas sin criterio. Creemos en el método comunicativo, grupos reducidos y clases donde se habla desde el primer día, se adapte la edad que se adapte.

Si tienes dudas sobre cuál es el mejor momento y, sobre todo, la mejor manera de que tus hijos aprendan inglés, en TAU estaremos encantados de contártelo con calma y sin venderte ningún mito.

Descubre los cursos de inglés para los más pequeños de TAU para niños de 3, 4 y 5 años y encuentra la opción que mejor se adapta a tu hijo o hija.

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