El castigo

Hola, soy Andrea, profesora de TAU y estudiante de PEDAGOGIA y EDUCACIÓN PRIMÁRIA. También soy TEI y desde siempre uno de los temas que más me ha preocupado en mis clases ha sido el castigo. Hay que aclarar que todo lo que explico es solo una opinión y como en todo lo relacionado con la educación hay muchas opciones y ninguna está demostrado que sea mejor que otra.

Primero de todo, hay que entender de donde nace el concepto CASTIGO, este tendría su origen en Skinner un psicólogo conductista. Un resumen de su teoría seria la siguiente: Skinner entiende que cuando una conducta es reforzada, está aumentará su probabilidad de repetirse. Con esta idea también defiende que cuando una conducta tiene un refuerzo negativo (castigo) esta tenderá a no repetirse.

Cuando educamos a una persona no queremos moldearla, sino que nuestro objetivo tendría que ser potenciar sus características y capacidades. Con esto podemos entender que el castigo es una forma de moldear la conducta pero no de crear individuos independientes y críticos.

Si se deciden usar los castigos durante la educación se han de tener en cuenta diversos aspectos:

Los castigos han de ser pocos; ya que si se repiten con frecuencia pierden su eficacia por completo y el sentido.

  • Cortos, ya que si son largos corren el riesgo de no ser cumplidos ni por la persona que lo recibe ni por la persona que los impone.
  • Proporcionado, no pueden ser desmesurados y han de ser consecuentes a lo que ha ocurrido.
  • El castigo ha de ser educativo, si existe un castigo ha de cumplir una función pedagógica y ha de ser funcional.
  • Avisado con antelación, es recomendable avisar que una persona será castigada antes de que se la castigue, es decir primero avisar que la conducta que está realizando no es apropiada.

Recomiendo escapar de los castigos recurrentes como pueden ser:

Tiempo fuera del lugar donde se está; por ejemplo enviar a alguien a su habitación. Algunas veces puede ser que la persona responsable de educar piense que es imposible pero podemos substituir estos tiempos fuera por pedir al niño o la niña que se vaya a buscar alguna cosa o que vaya a respirar y que cuando esté preparado o preparada que vuelva al sitio donde estáis para hablar. Esto aparte de darte tiempo para pesar en la consecuencia que tendrá esta conducta también te dará tiempo para relativizar lo ocurrido.

Las tareas de casa, que no son castigos.

  • Retirada forzosa de estímulos, prohibir cosas no tiene sentido. Por ejemplo castigar a un niño o niña sin Tablet o sin ver la TV no tiene sentido si la “falta” que ha cometido no tiene relación con estos dispositivos.
  • Castigo físico, es uno de los castigos de los que hay que escapar de todas, todas

Si imaginamos el comportamiento del niño o niña como una pirámide, solo le hemos cortado la punta con el castigo, pero esa punta es muy fácil volver a construirla.

El no tener castigo no quiere decir que los niños y niñas tienen total libertad para hacer lo que quieran. Hay que establecer unos límites pactados, unas normas de convivencia y de conducta por todas las personas que educan al niño o la niña.

Así pues, propongo la conversación como medio para corregir alguna conducta no esperada, si queremos que los niños y niñas tengan comportamientos adecuados para los adultos hay que tratarles como personas capaces de entender por qué hay algo que está mal. Esto no quiere decir que las acciones negativas no tengan consecuencias, es decir, si se ha pactado que en casa no se puede insultar a nadie por ejemplo, este acto ha de tener una consecuencia, pero esta ha de ser lógica, lo primero que se ha de hacer ha de ser hablar con el niño o niña y después la consecuencia puede ser por ejemplo pedir perdón a la persona a la que se le ha insultado. Es importante, también, que las normas sean compartidas para todos los miembros de la familia, nadie puede insultar y en el caso de que alguien lo haga, todo el mundo ha de tener la misma consecuencia. De esta manera, y volviendo a la metáfora de la pirámide, podremos destruir este comportamiento.

Es importante recordar que normalmente las razones por las que castigamos son normas ilógicas, son una serie de pactos que se han creado para convivir en el mundo adulto, pero que no son intrínsecas de la propia persona y los niños y niñas están aún aprendiendo dichas normas.

1 comentario en “El castigo”

  1. Sería maravilloso poder educar sin necesidad de utilizar cualquier tipo de castigo y utilizar los estímulos, creo que en tu artículo deberías haber hecho mención a los estímulos para contrarrestar los castigos. De todas formas, me ha gustado tu artículo.

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